¡Adoro el mes de octubre! Puede parecer un mes insignifiante, insípido, de transición. Atrás queda el verano y los rencorosos achacan a este mes su inigualable cualidad otoñal. Otros, por el contrario, miran con recelo el termómetro y anhelan las bajas temperaturas que no acaban de llegar. Encasillado entre las vacaciones estivales aún muy presentes en el recuerdo colectivo y las fiestas de Navidad, demasiado alejadas en el tiempo como para resultar un aliciente, octubre se coloca en una posición francamente incómoda, aunque injusta en mi opinión. Hay quien dice que nada bueno puede ocurrir en octubre; que el cielo se ensombrece y la lluvia vacía las calles; que la melancolía usurpa el espacio a la vitalidad. Mucha gente no sabe vivir en las fronteras, no puede ni quiere vivir de paso. Y eso es precisamente el mes de octubre, un lapsus efímero donde nada es estable ni lo será jamás, donde nada es una cosa ni la otra y lo previsible no tiene ningún sentido. Los precavidos desconfían más que nadie del mes de octubre. Conceden a estos días su belleza dorada pero al unísono presagian agoreros el fin de las hojas, el sueño invernal de los arbóles, la parálisis de la vida.

A mí octubre siempre me ha parecido un mes mágico. Será porque me encuentro cómoda en la incertidumbre que depara sorpresas, o porque instalarme en los extremos siempre me ha causado mucho desasosiego. Supongo que soy una eterna habitante de la Tierra Media, de ese mapa mental donde el cambio sólo es una puerta que se abre y nunca una tragedia griega. Puede que, como dicen mis amigos, las cosas me aburran demasiado pronto. Sea como fuese Madrid no parece detenerse ante la inevitable fugacidad del otoño. A la belleza apacible de la naturaleza y sus colores propios en parques y jardines la ciudad suma un programa con notas destacadas. En esta ocasión son los mercados, las ferias y las exposiciones de arte los que brillan con luz propia en el horizonte siempre vibrante de la capital.

No es casualidad que el primer fin de semana de cada mes sea el momento elegido por los urbanitas para ir de mercados. Los comerciantes se esfuerzan entonces por menguar nuestros escurridizos salarios con infinidad de propuestas adaptadas a los más variopintos gustos y necesidades. Octubre se inaugura así con dos clásicos ineludibles. El Mercado de la Buena Vida (5 y 6 de octubre; c/ Gobernador 26) continúa haciendo las delicias de los vecinos del barrio de Las Letras y de todos aquellos adeptos que a estas alturas no nos perdemos ninguna edición. Su mejor reclamo es la calidad de los productos que ofrece, todos ecológicos y producidos en las proximidades de la ciudad. El ambiente relajado y amigable es otra buena razón para pasar allí una mañana o una tarde compartiendo con los amigos.

De muy distinto signo es la Feria La Boca (4, 5 y 6 de octubre; c/ Argumosa 11). A Lavapiés le va lo diferente, las apuestas arriesgadas y divertidas. Esta feria de diseño, que reúne propuestas de jóvenes diseñadores independientes (y algunos no tan jóvenes), es el punto de partida perfecto para adentrarnos en la diversidad y la riqueza cultural del barrio. Otro que regresa el primer fin de semana del mes es el Mercado Central de Diseño (Nave de la central de diseño, Matadero Madrid, Plaza de Legazpi 8). Si el mobiliario tradicional te agota la paciencia y estás harto de recorrer tiendas en busca de esa prenda o accesorio que tienes en tu cabeza pero que al parecer nadie ha materializado, este mercado es tu sitio. Y si lo que buscas es inspiración o un lugar agradable donde pasar la tarde, también estás en el lugar indicado. El concepto de espacio de ocio que anima este mercado, combinando diversos talleres con conciertos y ofertas gastronómicas, lo convierte en una nueva opción para el fin de semana.

Otro que regresa, pero esta vez en nuevas fechas y distinto asentamiento, es el Mercado de los Motores (12 y 13 de octubre; Museo del Ferrocarril, Paseo de las Delicias 61). Junto al Adelita Market el de los Motores es uno de esos eventos que, más allá de su obvia vocación comercial, promueve otra forma de afrontar nuestra relación con los objetos y el consumo. Además de diversificar las funciones de viejos espacios industriales y revalorizar de esta forma una arquitectura muy suceptible al olvido, este mercado apuesta por el comercio directo, sin intermediarios que encarezcan los precios y asfixien a los pequeños productores. Al mercado acuden tanto profesionales como particulares ya sea para comercializar diseños propios u objetos de segunda mano. La oferta es increíblemente amplia y sorprendente. Actividades infantiles, música y gastronomía completan el programa de unos de los mercados que más rápidamente se está haciendo un hueco en la agenda madrileña. Nómada Market (4, 5 y 6 de octubre; Ático de la estación de Chamartín) y Dosde Market (todos los sábados hasta el 26 de octubre, Plaza del 2 de Mayo) reciben igualmente al otoño desde sus enclaves capitalinos.

Octubre inaugura también una temporada plagada de festivales. Uno de los más interesantes es sin duda alguna Villa Manuela 2013. Del 10 al 12 de octubre el mítico barrio de Malasaña exhibe sus mejores galas en una fiesta que se plantea como la presentación del barrio al mundo. No es que los que vivimos en Madrid necesitemos de muchas presentaciones. Malasaña es prácticamente un anexo de nuestras casas. Acudimos al barrio de día para tomarnos unas cañas o a la caza de prendas fetiche en las inumerables tiendas de ropa vintage. La noche, sin embargo, es la estrella de Malasaña. A las tavernas de toda la vida han venido a sumarse una pléyade de garitos variopintos y animados. Las calles La Palma o Espíritu Santo son testigos de esa nueva “movida”. La programación del festival es el reflejo directo del caracter del barrio: exposiciones artísticas con formato urderground, conciertos o la ruta de la tapa.

Otro de los barrios más auténticos de la ciudad celebrará también durante este mes su propia ruta gastronómica. Hablamos de Tapapiés 2013, la ruta multicultural de la tapa de Lavapiés. Entre el 17 y el 21 de octubre cerca de 75 establecimientos del barrio junto al Mercado de San Fernando ofrecerán al público tapas de 24 países al módico precio de un euro. Como novedad este año la ruta incorpora un festival de arte que incluye conciertos, espectáculos de danza, performance, entre otros. Por último, y como anticipo del largo invierno, llegan los Días Nórdicos, primer festival multidisciplinar de cultura nórdica en España y América Latina. Hasta el 31 de octubre los madrileños tendremos la oportunidad de acercarnos a la realidad cultural de los países escandinavos a través de una programación muy completa y atractiva. Exposiciones, un ciclo de cine finlandés, recitales de poesía, conciertos y hasta un showroom de marcas nórdicas tendrán lugar en diversos espacios de la ciudad: el Conde Duque, la Central de Callao, el Café Berlín o la Casa Encendida serán algunos de los anfitriones.

Sin que pueda (ni quiera) hacer nada para evitarlo, y aunque la cultura no corra por estos días con muy buena suerte, soy demasiado empecinada como para no seguir intentándolo. El arte es mi debilidad y a estas alturas creo que es evidente. En este sentido octubre tampoco decepciona. Dos exposiciones de fotografía y una sobre los antecedentes del surrealismo llaman especialmente mi atención. El Canal de Isabel II inaugura durante este mes una exposición que recrea la primera muestra realizada por la agencia Magnum en 1955 con obras de Robert Capa, Werner Bischof, Marc Riboud, Henri Cartier-Bresson, Erich Lessing, Ernst Haas, Inge Morath y Jean Marquis. Por su parte la sala Recoletos de Maphre acoge la muestra “España contemporánea. Fotografía, pintura y moda”, un repaso por la historia del país a través de la fotografía que quedará abierto al público a partir del día 3 de octubre. Finalmente está el surrealismo. El 4 de octubre se inaugura la exposición “Surrealistas antes del surrealismo. La fantasía y lo fantástico en la estampa, el dibujo y la fotografía”, en la Fundación Juan March. La muestra indaga en las raíces visuales del movimiento surrealista a través de más de 200 obras de diversos períodos de la Historia del Arte.