En la biografía de la artista madrileña Beatriz Barral destaca una amplia formación recibida en instituciones de España, Reino Unido, Canadá y los EE.UU. Su trabajo ha sido exhibido en numerosas exposiciones entre las que destacan TWINS, Parker´s Box Gallery, Nueva York, EE.UU (2005); Burbuja en francés, SMP Galerie, Marsella, Francia (2004); Superaccesspace, Parker´s Box Gallery, Nueva York, EE.UU. (2003); Be Barral, Galerie Klaus Braun, Stuttgart, Alemania (2000) y Present Future, John Weber Gallery, Nueva York, EE.UU (2000). Ha participado igualmente en las muestras colectivas Riches et Célèbres, La Bellevilloise, París (2006); The Artist Dreamland Club, Creative Time, Nueva York, EE.UU. (2005); Psychodrome, Fundación Joan Miró de Barcelona (2003); Europe in a Shoe String, John Weber Gallery, EE.UU. (1999) y Reencontres 14, La Vigie Art Contemporaine, Nimes, Francia (1999). Ha recibido diversas distinciones y becas de creación como la Beca de Artes Plásticas de la Fundación Marcelino Botín (1997) y residencias artísticas en el International Studio Program of New York, Triangle France y la Cité des Arts de Paris.

 

La artista Beatriz Barral en su estudio de Madrid.

La artista Beatriz Barral en su estudio de Madrid.

 

Katherine Pérez Domínguez: Beatriz, en entrevistas pasadas hemos querido finalizar con una pregunta que nos parece esencial en el contexto de este mundo posmoderno donde, en palabras de Luis Camnitzer, “se ve a las corrientes financieras fluyendo a través del arte”. Te lo preguntamos en primer lugar porque intuimos que de tu respuesta saldrán muchas cuestiones interesantes ¿Por qué el Arte para Beatriz Barral?

Beatriz Barral: Porque es lo único posible. El Arte es la única posibilidad, la única realidad. Da igual si nos metemos en reflexiones sobre qué es verdad o qué es mentira, el Arte es para mí el único espacio donde se puede tantear, y experimentar, y se puede meter uno hasta las orejas y sacar cosas más o menos en claro. Y cuando digo esto no quiero decir que el Arte sea aquello que quita toda la paja y desvela certezas absolutas. El Arte no genera certezas empaquetadas y presentables. El Arte abre nuevos caminos, nuevas posibilidades, tanto para el artista como para aquellas personas que interactúan con las obras. Para el espectador que quiere realmente meterse en la obra de un artista, no solamente contemplarla desde el prejuicio o lo “establecido”, el Arte depara infinitas posibilidades, sensaciones, reflexiones, descubrimientos. El Arte te obliga a cuestionar, a hacerte preguntas…¿Hay algo más importante?

Desde el punto de vista del artista el Arte es aquello que, si tienes la disposición, te permite indagar en temas que pueden ofrecerte algo. Yo creo que los artistas somos en ese sentido seres egoístas. No sé si esa será la palabra correcta pero en principio, cuando creamos, lo hacemos para nosotros mismos, porque hay una inquietud, algo que resolver y el Arte es el medio para ello. Tienes una visión sobre algo y tanteas, juegas con ello. El aspecto lúdico de la creación es muy importante. También lo es la posibilidad de experimentar, de meter los dedos en el enchufe, de equivocarte y buscar otros caminos. Todas esas cosas están en todos nosotros, y van muy unidas con el Arte. Sólo que algunos las experimentamos de adentro hacia afuera, en el caso de los artistas, mientras que los espectadores recorren el sentido contrario, de afuera hacia adentro, y esto también es sumamente interesante.

KP: Tu formación ha sido excepcionalmente internacional para el contexto español. Aunque en principio estudiaste en Madrid pronto inicias un periplo que te lleva a Inglaterra, Canadá, Estados Unidos, Francia y Noruega. ¿Cuáles son las principales diferencias que encuentras entre la formación artística en España y la que has recibido en el extranjero?

BB: Como bien has apuntado mi formación artística comienza en España. Siempre tuve muy claro que era artista, aún cuando no sabía muy bien qué era eso, y la manera tradicional de convertirme en artista era ingresar en la facultad de Bellas Artes. En principio no tenía nada con qué comparar. Yo no provengo de un entorno artístico, así que no tenía referencias anteriores. En Bellas Artes en Madrid aprendí mucho de mis compañeros, de ciertos profesores. En general me encontré conque muchos profesores no ejercían la práctica artística de manera profesional, y eso creo que no es positivo. Sobretodo aprendí algo que me ha venido bien en otros contextos. Me refiero a la técnica, ya que la formación aquí es muy académica y tradicional.

Cuando me fui con una beca Erasmus al Reino Unido las cosas allí eran muy diferentes. Teníamos un espacio propio para trabajar, otro tipo de relación con los profesores, menos formal… Pero sobretodo el cambio radical con respecto a mi formación en España lo viví realmente cuando llegué al Art Institute de San Francisco. En primer lugar ya yo sabía de dónde venía, cuál era mi pasado, mi bagaje. Y por esa misma razón conocía también mis limitaciones y aquellas cuestiones en las que quería profundizar. Una de esas cuestiones era el cine, el audiovisual, que fue una de las disciplinas con las que más trabajé en esa ciudad. Hice también trabajos de animación y casi todos mis buenos amigos de aquella época están relacionados con el cine, dentro del contexto de esa institución que se caracteriza por el cine experimental.

KP: ¿Y has retomado esa experiencia con el cine en San Francisco posteriormente en tu trabajo?

BB: La verdad es que no. Me gusta mucho el cine aunque desde hace algún tiempo las películas que veo, que se están haciendo en este momento no me satisfacen. Vuelvo siempre a ciertas películas de hace tiempo que al menos dentro de lo que es el cine comercial son buenas películas. Pero sobretodo a mí me interesa el cine como experimento, algo más relacionado con el trabajo de gente como Stan Brakhage que me parece muy divertido.

KP: Es importante para ti divertirte, se aprecia en tu trabajo.

BB: ¡Es muy importante!. Yo me considero una persona seria, profesionalmente hablando, pero también necesito mucho reírme, de mí misma, del mundo…

 

Beatriz Barral. +6 -cómodo. Dibujos, 2012. Cortesía de la artista.

Beatriz Barral. +6 -cómodo. Dibujos, 2012. Cortesía de la artista.

 

KP: ¿Qué ha aportado a tu vida la experiencia del viaje y la convivencia con realidades ajenas?

BB: No sería quien soy ahora mismo si no hubiera transitado por todas esas experiencias…Sería otra persona totalmente distinta, a lo mejor con el mismo nombre, pero mi visión del mundo sería totalmente diferente. Es muy interesante porque esto fue algo que siempre intuí. Creo que hay que recuperar la experiencia de la intuición. En la actualidad parece que hay que privilegiar la utilización de la lógica, pero la intuición bien pulida te puede hacer ver mucho más allá que el puro análisis. Y yo intuía desde pequeña que tenía que ver otras cosas, que tenía que vivir otras cosas, que mi mundo, conformado por la familia, el barrio, tu entorno más cercano en definitiva, tenía que ir rompiéndose en fragmentos que ampliaran su sentido con nuevas experiencias. Y esa ruptura en mi caso comenzó desde temprano, en la adolescencia, cuando me alejaba de lo conocido -el colegio, el barrio-, porque lo que quería era irme al centro de Madrid. Así poco a poco vas traspasando la membrana de la célula donde has nacido, y se convierte en una necesidad, en la necesidad de aprender de uno mismo en primer lugar, para luego intentar ver el mundo traspasando tus propias limitaciones. Una de las cosas más importante que me ha aportado el viajar es haber conocido a gente muy interesante. Vas haciendo amigos que se convierten en muchas familias en distintos sitios, y que aunque casi nunca nos veamos están ahí.

KP: Eres una artista multidisciplinar. El dibujo, la pintura, el objeto escultórico o la instalación son lenguajes por los que transitas de forma orgánica. ¿Me dejo alguno? ¿Cómo es en tu caso ese proceso creativo que te hace decantarte por un lenguaje u otro?

BB: Creo que has mencionado todos los lenguajes con los que suelo trabajar. En cuanto al proceso que me hace decantarme por uno u otro podría decirse que es algo complejo de explicar. Ahora mismo de hecho tengo una idea que me ronda por la cabeza desde hace algún tiempo y no tengo muy claro cuál es la mejor manera de materializarla. En algunas de mis obras la idea surge ya acompañada de una determinada forma. Digamos que visualizo el conjunto desde el primer momento, que idea y lenguaje formal vienen indisolublemente unidos. Con otras obras el proceso es quizá más complejo. Interviene más el tanteo, la prueba. Una cosa va llevando a la otra hasta que hay un momento en el que lo ves, en el que piensas que definitivamente lo tienes.

El caso de las instalaciones es muy diferente porque no siempre tienes la oportunidad de alterar un espacio y jugar con él. La instalación es un lenguaje que depende mucho de la disponibilidad de un espacio determinado. El trabajo in situ implica flexibilidad. Recuerdo la primera instalación que desarrollé en la galería Parker´s Box de New York que se interesó por el trabajo que realizaba en aquel momento, basado en pequeños dípticos de entrada y salida. Esa fue la primera vez que me topé con un espacio estupendo, y además tuve la suerte de contar con un mes y medio para montar la obra. La primera semana de trabajo lo único que hice fue quedarme sentada contemplando el espacio. Y de pronto todo empezó a surgir…Algo parecido me ocurrió con la instalación oooOooo que realicé en Santander en el 2006. Me ofrecieron el espacio de una ermita y la única idea de la que partía era que quería hacer algo que flotase. Era lo único que tenía claro desde el principio. Lo demás surgió poco a poco, en contacto con el espacio. Creo que no tengo una única metodología, cada obra sigue un proceso propio.

 

Beatriz Barral. ooOoo. Instalación, Santander, 2006. Cortesía de la artista.

Beatriz Barral. ooOoo. Instalación, Santander, 2006. Cortesía de la artista.

 

KP: El círculo y el cromatismo funcionan en tu obra como una especie de leitmotiv que articula el discurso. Las implicaciones simbólicas del círculo en la historia de la cultura occidental son disímiles. ¿Qué representa para Beatriz Barral esta figura? En cuanto al color, la luz y los materiales que utilizas, ¿qué papel juegan en la estructura de tus obras?

BB: El círculo no tiene aristas, no es dañino, no se clava. Con el círculo no tienes por qué decidir derecha o izquierda, arriba o abajo…Más allá del círculo la esfera, que se puede considerar como algo cerrado pero también como algo totalmente abierto. Dependerá de si estás dentro caminando o estás fuera. Para mí el círculo es eso, posibilidades, libertad absoluta. Y en cuanto a los colores que utilizo creo que denotan ese círculo optimista, comunicativo, que tiene facilidad para enlazar con sus semejantes pero también con sus dispares, con la diferencia. Con respecto a la luz en muchas de mis obras funciona como parte esencial de la estructura. Es uno de los elementos que utilizo de forma más intuitiva en mis trabajos.

En un principio suelo trabajar con materiales bastante usuales: plásticos, telas que imitan texturas, materiales transparente, ligeros como los que se utilizan en el interior de los aviones, superficies de mesas de Ikea…Podríamos decir que me interesa trabajar con dos tipos de materiales: duros y transparentes como el metacrilato o esos polímeros que utilizo para aislar las piezas, y blandos y opacos como el fieltro. Esto me permite recrear una sensación paradójica en las piezas. En aquellas que se estructuran a partir de materiales duros el espectador casi siempre se refleja, que es una manera de penetrar en la pieza a pesar de la dureza del material. En cambio en las piezas desarrolladas a partir de materiales blandos la sensación es más como si rebotaras.

 

Beatriz Barral. Superaccesspace. Instalación, New York, 2003.

Beatriz Barral. Superaccesspace. Instalación, New York, 2003. Cortesía de la artista.

 

KP: A primera vista podría pensarse que tu trabajo pone en los juegos formales todo el acento. Sin embargo en proyectos como Burbuja en francés o Scanner de ojos se evidencia una preocupación espacial y una voluntad interactiva que desborda el mero ejercicio contemplativo. Háblanos de estos proyectos. ¿Qué importancia tiene para ti la participación activa del espectador en la culminación de una obra de arte? ¿Cómo funcionan las superficies especulares que incluyes en muchas de tus obras en esta dinámica de interacción con el público?

BB: En esos proyectos que mencionas quizá sea más evidente esa interacción, aunque en piezas aparentemente más sencillas como algunos dibujos esa voluntad de interacción también está muy presente. En Burbuja en francés por ejemplo lo que hice fue cerrar el acceso físico de la galería, que estaba ubicada en una calle muy luminosa, con esa luz mediterránea que tiene Marsella. Prácticamente todo el día la galería estaba inundada de esa luz fuerte que casi te ciega, así que decidí jugar con eso y tapiar el acceso de la galería pintándolo con un blanco nuclear que bajo el efecto de la potente luz casi causaba rechazo. Sobre la tapia horadé unos agujeros que permitían, al acercarse, ver todo lo que había creado en el interior de la galería. En la noche por el contrario la luz se proyectaba desde el interior a través de los agujeros. De esa obra guardo muy buenos recuerdos. Disfruté mucho haciéndola y me sorprendió lo respetada que fue la pieza por los graffiteros, que en Marsella es una comunidad muy activa.

Scanner de ojos es una pieza anterior. Me propusieron intervenir en el escaparate de La Fábrica y se me ocurrió una idea que, hoy en día, con el uso masivo de Internet es una realidad consolidada. La pieza era un prototipo que tenía como finalidad escanear el iris del ojo de cualquier individuo que pasase por allí y posase la vista en ese escaparate, para saber absolutamente todos sus hábitos de consumo.

En cuanto al espectador, tengo que retomar lo que te comentaba sobre mi trabajo como una posibilidad. Yo brindo al espectador la opción de interactuar activamente con la pieza. En este sentido funcionan las superficies especulares que utilizo en muchas de mis piezas. Generalmente utilizo espejos que deforman la figura, planteando un juego donde todo queda absorbido por esa deformación en alusión a que no existe nada fijo, nada constante. Todo es absolutamente cambiante, desde las piezas que se van transformando bajo el efecto de la luz o a través de la interacción del público y la percepción individual, hasta el propio mundo en que vivimos.

 

Beatriz Barral. Burbuja en francés. Instalación, Marsella, 2004. Cortesía de la artista.

Beatriz Barral. Burbuja en francés. Instalación, Marsella, 2004. Cortesía de la artista.

Beatriz Barral. Burbuja en francés. Detalles. Cortesía de la artista.

Beatriz Barral. Burbuja en francés. Detalles. Cortesía de la artista.

 

KP: Cuando visité tu estudio la primera vez en ocasión de Open Studio 2013 te encontré charlando sobre literatura, filosofía y arte con un poeta y un librero. Luego descubrí que también la música ocupaba un lugar muy relevante en tu trabajo. ¿Relación de tu trabajo con la poesía y la música?

BB: En mi vida son muy importantes la música y la literatura, y eso sin duda se traspasa a mi trabajo porque en gran medida son la misma cosa. Mi círculo de amigos en Madrid está conformado más por filósofos y escritores que por artistas. Yo misma escribo como una forma más de expresarme. Cuando regresé a Madrid temporalmente en el 2003 me di cuenta de que ya no conocía a nadie, y tenía muchas ganas de conocer gente interesante. Obtuve entonces una beca de creación en la Residencia de Estudiantes y ese es un lugar que tiene una gran tradición literaria. Allí tuve la suerte increíble de conocer a gente extraordinaria en el mundo de las letras. Y bajo la influencia de ese círculo de personas, que se iría ampliando con el tiempo, comencé a escribir con el objeto de aprender a escribir escribiendo.

Para mí ha sido esencial la relación con creadores provenientes de otras manifestaciones. Cuando participé en Open Studio 2013 tuve la suerte de que la extraordinaria compositora y violinista Lorena Matsuki realizara cuatro pequeñas piezas musicales inspiradas en mi trabajo. También participaron poetas como Martín Rodríguez-Gaona, quien creó un poema inspirado en los nombres técnicos de los colores y materiales de las obras, o Nacho Vleming que desarrolló una poesía-performance fascinantemente divertida. Fue un maravilloso regalo.

KP: Hablando de tu estudio…¿Por qué Under D?

BB: Originalmente no lo llamé así, sino Under Dior puesto que justo encima del estudio está el show room de esa marca. Tuve que cambiarlo luego de que Dior me enviara un burofax informándome de que no podía utilizar el nombre de la marca. Así que se quedó como Under D.

KP: ¿El estudio es para ti exclusivamente un lugar de trabajo o has pensado también en utilizarlo como un espacio de encuentro de artistas o de exhibición?

BB: De hecho esa era la idea original. Sin embargo ese proyecto no ha cuajado del todo. Sí que es un espacio donde se han hecho muchas cosas, además de mi trabajo diario que por supuesto lo realizo aquí. En el estudio se han preparado obras de teatro de Patricia Esteban, se han hecho conciertos, se han hecho cosas, aunque todavía no hayamos conseguido establecerlo como un espacio totalmente activo en ese sentido.

 

Estudio de Beatriz Barral en Madrid durante su presentación en Open Studio 2013.

Estudio de Beatriz Barral en Madrid durante su presentación en Open Studio 2013.

 

KP: ¿Cuáles son tus referentes teóricos y artísticos tanto en el ámbito nacional como internacional? Y con respecto a los artistas de tu generación, ¿con cuáles te sientes más identificada?

BB: Mira por donde con esa idea de los referentes he estado gestando últimamente una posible pieza que aún no tengo muy claro cómo la voy a materializar, pero sí que la visualizo como esferas, de mayor o menor tamaño, de mayor o menor luminosidad, casi como una galaxia, donde hay ciertas influencias, referencias, que en un momento dado están más cercanas, más grandes, más brillantes, mientras que en otros momentos parecen más alejadas y apagadas. Sin embargo todas y cada una forman parte de mí, y el público puede ir transitando a través de ellas ese mismo camino que yo he recorrido.

Para mencionar a artistas que en un momento u otro han me han marcado tengo que remontarme a mi niñez. La primera gran impresión que tuve ante una obra de arte fue ante los trabajos de Goya, y especialmente ante el Saturno devorando a su hijo, que luego creo que se ha dicho que no es de Goya. En todo caso es una obra que me marcó profundamente en aquel momento, aunque su influencia no queda patente en mi trabajo. Podría hacerte un gran listado de artistas que me han interesado, pero por mencionar a una artista de mi generación, destaco a Ester Partegás, que siempre me pareció una muy buena artista.

 

Beatriz Barral. Black drawings: white foams. Dibujos, 2013. Cortesía de la artista.

Beatriz Barral. Black drawings: white foams. Dibujos, 2013. Cortesía de la artista.

 

KP: ¿Cómo valoras la situación del arte contemporáneo en España? ¿Influye el contexto económico actual en tu trabajo? Cuéntanos sobre tus proyectos para este 2014. ¿Te veremos en Madrid?

BB: Llevo tiempo sin ir a ver exposiciones en galerías, así que no puedo hacer una valoración, desde el punto de vista artístico, de la situación del arte contemporáneo en España. En cuanto a la situación económica, obviamente influye en el trabajo de los artistas. Todos los artistas pretendemos vivir de nuestro trabajo y el momento presente no es el más idóneo para esto. Además el contexto económico influye directamente en el estado de ánimo de las personas que te rodean, y esto a su vez influye en tu estado de ánimo. Y aunque una sea de naturaleza optimista hay situaciones que se te plantean como situaciones límites donde tienes que sacar todo el valor y la fuerza de voluntad de que dispones para afrontar el día el día. Hay momentos de mucho desánimo en los cuales incluso te planteas volver a salir fuera de España. Me gustaría decirte que tengo algún proyecto concreto para este año pero no lo tengo, así que la idea de emigrar se hace aún más patente, más aún cuando no dejo de notar que cada vez me quedo más sola en Madrid, que cada día más amigos y conocidos emigran. Y me da mucha rabia porque cuando decidí vivir fuera de España lo hice porque quería, porque era una experiencia enriquecedora para mí. Sin embargo ahora sientes que es una obligación, que te están obligando a irte, y esto es mucho más difícil de gestionar.

KP: Naciste en Madrid y en la actualidad vives y trabajas en esta ciudad. ¿Qué significa para ti Madrid? ¿Cuál es tu rincón madrileño preferido?

BB: Es complicado responder esa pregunta porque siento que el Madrid que yo conocí antes de irme a vivir fuera y al que he vuelto hace relativamente poco tiempo no es el mismo. Yo comencé a conocer la ciudad, a patearla y disfrutarla desde muy pequeña. Mis padres son madrileños y sobretodo mi padre tiene un conocimiento muy grande de esta ciudad, de la historia de esta ciudad. Además mi adolescencia coincidió con un gran momento de libertad en Madrid, lo que generalmente se conoce como la Movida madrileña. Este es un título que no me convence mucho pero reconozco que fue una época donde la libertad era un valor que hacía de esta ciudad un sitio estupendo. El Madrid que ido viendo cada vez que he vuelto de mis viajes o cuando finalmente decidí volverme a establecer aquí es una ciudad que están matando, que ha perdido vitalidad. Y me refiero también a las personas, porque las personas hacen una ciudad. Y no creo que tenga esta sensación por una cuestión de nostalgia, porque tengo estas mismas conversaciones con gente muy joven que no encuentra su espacio en la ciudad.

En cuanto a mis sitios preferidos de la ciudad he de reconocer que en la actualidad mi estudio es el lugar donde me siento estupendamente. En realidad lo que más me gusta es callejear por Madrid, no hay un sitio en especial que pueda mencionarte. Pero me pasa igual en cualquier otra ciudad del mundo. Lo que disfruto realmente de una ciudad es patearla, perderme en ella, toparme con gente, hablar con ella.