En la primera parte de esta larga entrevista que Andrés Pachón tuvo la inmensa amabilidad de concedernos, el artista aborda aspectos esenciales de su trayectoria y la evolución ideoestética de su obra. El recorrido que tuvimos la oportunidad de hacer junto a Pachón por la especificidad de su trabajo se completa en esta segunda parte con su visión sobre temas tan diversos como el papel del archivo, la salud del arte contemporáneo español y, por supuesto, Madrid.

 

Instalación de la serie Tropologías (del estudio de Fernando Debas). Centro de Arte Alcobenda, 2013.

Instalación de la serie Tropologías (del estudio de Fernando Debas). Centro de Arte Alcobendas, 2013.

 

Katherine Pérez: Por el contenido de tu trabajo inferimos que no crees superado el etnocentrismo a pesar de los innumerables estudios que abordan el tema desde diversas perspectivas a raíz de la aparición de las teorías postcoloniales en la década de 1980. ¿Por qué crees que es fundamental continuar replantéandonos el contenido de nuestros archivos históricos?

Andrés Pachón: Principalmente porque el bagaje de imágenes que tenemos construye nuestro imaginario, y eso es algo en lo que parece que no reparamos. Damos por sentado el sentido de ciertas cosas que viene impuesto, la mayoría de las veces, por el propio sentido de las imágenes que consumimos. Hay que tener en cuenta que nos relacionamos con imágenes prácticamente todo el día.

Es precisamente la relevancia de la imagen en todo este proceso de construcción de la mirada lo que me hace volver al origen de la imagen fotográfica o videográfica, aunque también indago en la imagen pictórica, puesto que la imagen mecánica tiene su origen precisamente en la construcción pictórica. En la pintura ya teníamos unos maestros a la hora de encuadrar fotográficamente, de desechar, de manipular. Volver a esos orígenes para replantearlo, romper un poco las líneas y hablar de esa construcción cultural que hay en nuestra mirada es uno de mis objetivos principales con el archivo. Intento hacer un ejercicio de autoreflexión en cuanto a cómo miro yo al Otro y qué cosas pueden haber influido sobre esa mirada. Y es ahí donde te das cuenta de que tu mirada tiene muchos puntos en común con la de los que tienes al lado. Es la mirada europea, colonialista.

 

Sin Título III de la serie Tropologías (del estudio de Fernando Debas). Andrés Pachón, 2013.

Sin Título III de la serie Tropologías (del estudio de Fernando Debas). Andrés Pachón, 2013.

 

K.P.: ¿Y qué hay de la imagen contemporánea? ¿Cómo crees que inciden las representaciones mediáticas en la visión que tenemos del Otro en la contemporaneidad? ¿Tienes pensado trabajar con este tipo de imágenes contemporáneas en un futuro?

A.P.: Es evidente que la imagen mediática, que bebe de todas esas fuentes de que hablábamos anteriormente, sigue marcando la visión que tenemos del Otro en la actualidad. Eso no significa que no se haya avanzado muchísimo. El viaje como experiencia de choque está hoy al alcance de muchas más personas, también estamos aprendiendo a convivir con el Otro dentro de nuestras propias fronteras. La generación de mi hermano ya directamente estudia con personas de culturas o religiones diferentes en las aulas. Pero aún así nos vamos haciendo nuevos estereotipos, o sustituyendo unos con otros. Por eso a mí me parece interesante volver a las raíces, porque creo que a través del pasado podemos acercarnos con mayor comprensión al presente. Por eso quizá no me he planteado trabajar con imágenes contemporáneas como por ejemplo las imágenes mediáticas, porque estas aún carecen, en mi opinión, de la “legitimidad” que se le presupone a una fotográfica histórica o de archivo, del valor como documento histórico de estas imágenes. Aunque no lo descarto en un futuro.

 

Presidente José Luis Rodríguez Zapatero, de la serie In Memorian. Andrés Pachón, 2011

Presidente José Luis Rodríguez Zapatero, de la serie In Memorian. Andrés Pachón, 2011

 

K.P.: ¿Cuáles son tus referentes teóricos y artísticos tanto en el ámbito nacional como internacional? Y con respecto a los artistas de tu generación, ¿con cuáles te sientes más identificado?

A. P.: Me interesa mucho el psicoanálisis aplicado a la estética. Los postulados lacanianos que intentan racionalizar la psique, esa idea del imaginario, de lo real y lo simbólico, de la inalcanzabilidad de lo real, así como esa manera tan peculiar de clasificar a mí me atraen mucho. Un referente muy importante en mi trabajo es sin duda Lacan leído por Zizek y ese acercamiento a lo sociológico a través de una teoría del psicoanálisis. Otros nombres que de una forma u otra han influido en mi visión y mi trabajo como artista son Joan Fontcuberta, Clement Rosset o Jordi Costa.

En cuanto a los artistas, no puedo dejar de mencionar a Paul Pfeiffer, el cual me ha marcado mucho. Pfeiffer trabaja modificando material infográficamente, también imágenes de archivo pero archivos recientes como pueden ser las imágenes de la NBA, de Marilyn Monroe o Michael Jackson. Se trata de un artista filipino que creció y trabaja en Estados Unidos, y a mí me resulta particularmente interesante su forma de abordar la historia reciente de ese país y cómo a través de la modificación de la imagen desvela los “fantasmas” que sostienen el imaginario americano. Otros artistas que me interesan son Fontcuberta, David Lynch o Michael Haneke. Incluyo estos dos últimos porque para mí el cine es un referente esencial. Soy un gran consumidor de cine. Veo muchas más películas que exposiciones de arte.

Sobre los artistas de mi generación podría mencionar a muchos, pero voy a destacar a Santiago Morilla, a quien tengo un grandísimo aprecio como persona y como artista. Yo a Santiago le conocí primero como artista, y esto es importante porque muchas veces el elemento afectivo hace que comprendas en exceso lo que te quieren contar y estés demasiado involucrado con la manera de pensar y procesar de esos creadores. Pero con Santiago lo primero que vi fue a un dibujante increíble, que esconde algo muy extraño en sus figuras. Notas que esconde algo detrás, un elemento revelador. Es un arte muy político, que se basa en un trabajo muy concienzudo de investigación. Santiago es un artista que dedica muchas horas a investigar sobre el terreno donde desarrolla sus proyectos, y que te mantiene todo el tiempo engañado, confuso entre lo que es el boceto y el proyecto final. Es un artista muy completo, que realiza proyectos en los que integra el dibujo, la fotografía, la intervención site specific, videos…Su trabajo equilibra muy bien el proceso de investigación con una manera de hacer muy reconocible, pero también muy gustoza de acercarse a verla.

 

 

 K.P.: Como artista joven y español, ¿cómo valoras la situación del arte contemporáneo en España? ¿Influye el contexto económico actual en tu trabajo?

A.P.: Pues es una cuestión realmente complicada, con muchas aristas. Está el tema de la situación económica, que golpea sobretodo a los artistas jóvenes que somos en principio los que más dependemos de presupuestos para becas, premios, o incluso para desarrollar proyectos en instituciones culturales. Desde luego ahora mismo es más complicado para nosotros vivir del arte, incluso cuando una institución pública te apoya y le interesa tu trabajo en muchos casos no existe un presupuesto que permita, por así decirlo, pagar un sueldo al artista que produce las piezas y realiza la exposición. Y la producción de las piezas lógicamente cuesta un dinero. En cambio, por lo que sé de la situación en otros países como por ejemplo Estados Unidos, donde el modelo tiende a vincular la financiación pública con la privada, el proceso parece ser mucho más eficiente y es más fácil para los artistas llevar a cabo sus proyectos y percibir un sueldo por ello. Y es curioso que yo diga esto porque desde luego soy un defensor de lo público. Es cierto que sigue habiendo becas -no sé si las suficientes para todos los que somos- pero sigue habiendo propuestas interesantes. También está el tema de la adquisición de obras, que hemos comprobado ahora en ARCO que ha mejorado un tanto.

Por lo demás, creo que en España hay muy buenos artistas. Quizá no tan renombrados o conocidos como en Europa o Estados Unidos, pero muy buenos artistas al fin y al cabo. Otra cosa son las razones por las cuáles no son tan conocidos internacionalmente. Creo que esta falta de internacionalización no está tan relacionada con la calidad del arte en España, sino más bien con otra serie de factores, como por ejemplo la promoción o difusión del arte y los artistas españoles. Sucede también que hay como una especie de tendencia a privilegiar un tipo de arte más político, representado por artistas como Democracia o Santiago Sierra, y que tiene un componente muy actual por su naturaleza crítica y supuestamente constructiva. En mi opinión ahí se está generando un tipo de arte demasiado evidente en España, que en el fondo responde a una necesidad muy del presente en que vivimos, y que a la larga pudiera ser una tendencia caduca. En ese sentido se podría hablar de un arte localista en comparación con Europa por ejemplo. Y aunque tenemos que tener en cuenta que todo arte es político puesto que busca establecer disensos y consensos en torno a temas, el hecho de que se haga de una manera tan evidente a mí no me aporta mucho ni como artista ni como espectador.

Yo soy muy crítico, por ejemplo, con un evento como Circuitos de Artes Plásticas de la Comunidad de Madrid. Es un certamen que era muy interesante cuando yo estudiaba en la Universidad. Sin embargo, desde hace cinco años más o menos el evento ha tomado un rumbo muy decepcionante. Continuamente vemos lo mismo. De diez proyectos que se eligen cada año sólo uno o dos se salen un poco de ese planteamiento eminentemente político que mencionaba antes. La repetición constante de fórmulas y el privilegiar una tendencia en detrimento de otras no me parece saludable para el arte contemporáneo español. Constantemente vemos mucho ladrillo, mucho papel de contrato, mucha fotografía vacía que se apoya con palabras críticas que politizan la imagen. Cuando un certamen repite el tipo de artista que quiere año tras año la tendencia a la larga se agota y vamos a empezar a ver malos artistas. En cambio si se abre a distintas expresiones, a una gama más amplia de discursos artísticos como los que coexisten en la Comunidad de Madrid, en este caso en concreto, pienso que se da una imagen más clara de la realidad artística contemporánea y se contribuye a que el espectador se vea en la necesidad de preguntarse por el sentido del arte.

 

 

K.P.: Hablemos de Madrid. ¿Qué significa para ti esta ciudad? ¿Cuál es tu rincón madrileño preferido? ¿Qué exposición del año pasado no debíamos habernos perdido? ¿Cuáles son tus recomendaciones para este año en el ámbito del arte?

A.P.: ¡Pues es la ciudad donde nací, imagínate, significa muchísimo! Desde luego que podría vivir en otras ciudades como New York, San Francisco o Berlín, las cuales he visitado y me han encantado. Yo soy muy de ciudad, muy urbanita. Y Madrid me gusta porque es una ciudad donde suceden muchas cosas todo el tiempo, y donde la vida cultural y artística es muy amplia y dinámica. Supongo que influye también la facilidad que tengo en Madrid para acceder a los sitios que me interesan. La zona de Madrid donde más cómodo me encuentro es quizá la zona de Tribunal, Callao, Ópera. Hay muchos rincones maravillosos en Madrid, sobretodo en el distrito centro, para tomar un te o una cerveza. Luego también hay determinados sitios que son un punto de encuentro para el mundo del arte, y que son sitios muy interesantes donde encuentras a gente muy abierta y dispuesta ayudarte. Me refiero por ejemplo a un sitio como José Alfredo (calle de Silva 22).

En cuanto a las exposiciones creo que una de las muestras que más me gustó el año pasado fue la de William Christenberry en la Fundación Mapfre. Se trata de un fotógrafo que se dedicó a retratar el sur de los Estados Unidos realizando fundamentalmente fotografías de fachadas de edificios. Con esto lo que consiguió fue generar un archivo de la arquitectura de las ciudades sureñas. Se trata de fotografías de pequeño formato que captan los edificios en su evolución en el tiempo. Lo más interesante era que vinculaba esas fotografías con maquetas de los propios edificios que realizaba él mismo, contraponiendo la frontalidad de los edificios en la fotografías con la tridimensionalidad y empatía de las maquetas. Podría mencionarte también la retrospectiva de Thomas Ruff en la Sala Alcalá 31, que fue una exposición que curiosamente me hizo replantearme algunas de mis ideas sobre un artista que siempre me gustó mucho. Con esta muestra me di cuenta de que me interesa el método científico que sigue basado en la repetición en series muy largas, pero esa estética más fría que reflejan sus obras ya no me llama tanto la atención.

En cuanto a las exposiciones de este año, te confieso que me has pillado (risas). Ahora mismo no tengo ni idea. Llevo unos meses tan encerrado en mi propio trabajo que todavía no me ha dado tiempo a informarme. Aunque no quiero dejar de mencionar una exposición que se está sucediendo ahora mismo y que nadie debería perderse. Me refiero a la exposición personal de Guillermo Peñalver en la galería Liebre de Madrid.

K.P.: Cambiemos entonces la pregunta, ¿qué exposición te gustaría ver este año?

A.P.: Sin duda alguna una exposición de Paul Pfeiffer. Creo que en 2010 hubo una exposición de este artista en el MUSAC, pero no tuve oportunidad de verla, así que me encantaría tener esa posibilidad.

 

K.P.: Andrés, con esta entrevista estamos inaugurando una sección en nuestro blog que tiene por objetivo promover el trabajo de artistas jóvenes y talentosos como tú, y a todos queremos hacerle la misma pregunta ¿Por qué el Arte?

A.P.: Yo decidí que iba a ser artista a los nueve años, cuando no paraba de dibujar Bola de Dragón, y desde entonces no he parado de trabajar. El Arte para mí, desde la perspectiva del artista, es una necesidad vital de expresión. Yo tengo una pulsión por pensar de cierta manera que no me sacia el cine más comercial o la televisión. El Arte es el que da cobijo a mis inquietudes. El Arte es libertad. Desde el punto de vista del espectador, pienso que el Arte es la mejor manera de ver imágenes generadas desde el disenso. El mundo está ya suficientemente saturado de imágenes que aluden a lo que supuestamente el espectador quiere ver, imágenes que no mueven a la reflexión sino a la modorra.